sábado, 27 de noviembre de 2010

CAPITULO 5. Rauladas en Arras

Después de un parón en el blog de casi un mes. Voy a realizar mi primer Flash Back para contar mis hazañas en tierras francesas.

Según parece dentro de mi talento medio para todo soy una persona excelente en una actividad concreta. Nadie puede superarme en el arte de meter la pata.

Entre Álvaro y Macarena han bautizado este hobby que tengo con el nombre de "Rauladas". A mi personalmente no me hace NADA de gracia y creo que exageran pero mi padre me enseñó que quien se pica ajos come y luego le huele el aliento he decido unirme y abrazar el nuevo concepto para que sea reconocido nacionalmente por la RAE, ya que ultimamente está haciendo tantas tonterias con el Español.

Durante el viaje de llegada tuve bastante suerte, lo que me hace pensar que es Álvaro mi gafe y el culpable de todo, pero fue pisar Francia y encontrarme con él y toda la maldición empezó.

Mi primer contacto extra-residencial arrasiano, mi primera Raulada, menos de 24 horas en tierra gabacha. Salimos para buscar accesorios para hallowin entramos en un supermercado y mientras la cajera va pasando los artículos por el escaner con esa rapidez que tanto caracteriza a las cajeras francesas (un infarto no les va a dar en el trabajo , eso está claro) me llama la atención unas tarjetas amarillas colgadas en la rejilla de la caja de enfrente. Voy a coger una cuando y en ese preciso momento el gancho decide pegar un salto y hacer que más de 30 tarjetas se esparzan por el suelo, el gancho, yo no. Yo no tuve nada que ver, solo tuve curiosidad. La cajera como estaba ensimismada con una bolsa de patatas analizando el color y la textura de la bolsa mientras buscaba con paciencia el código de barras no se dió cuenta de nada y yo cogi unas cuantas y las coloqué mientras que discretamente escondía con el pie las que quedaba debajo de la caja mientras silbaba una dulce musiquilla de distraimiento.

Segunda. Si abrimos la ventana de nuestra habitación le damos la bienvenida a unos bichitos muy monos, rojos con pintitas negras que se acomodan en el techo y no salen. Como en mi habitación los únicos mariquitas que están permitidos somos Álvaro y yo cogí un trapo y me decidí a espantar al resto de animalillos enfermos con la mala suerte que en mitad de la trajectoria de mi trapo se interpone un chisme que hay justo encima de la ventana para dejar pasar el aire. Sólo recuerdo un ruido seco justo destrás mia y Álvaro gritando: "Ya la estás liando"

Tercera. Hay una lección que debo aprender. Hay extranjeros que entienden el Español. Más bien hay personas con orejas que pueden escuchar lo que dices. Cumpleaños de Marta, cena internacional, unas Rumanas con mas cara que espalda, yo que me pongo a criticarlas sentado justo en la silla de al lado con Marta y a decir la cara que tienen de no haber traido nada y encima vacilarnos... 10 minuto más tarde recomentando lo contento que estábamos, alguien dice... sabes que saben Español... Ups... menos mal que no les llamé zorras :)

Cuarta. La rapidez mental no es mi fuerte. Hace pocos días fuimos a coger los tickets para la cena para estudiantes extranjeros y la mujer, super simpatica empezó a hablarnos de todas las iniciativas culturales que habia [una mierda porque son sólo para estudiantes y yo ya por desgracia no lo soy :-( ] Entre ellas habia una que es un ciclo de cine y literatura. La mujer como ya he dicho muy simpatica me hizo un favor y me dio un tiket para el cine. Llegamos al cine, vemos la peli y percibo que hay personas mayores entre los espectadores, "esta gente o se lo están tomando con calma o no son estudiantes". Al salir le pregunto al profesor y organizador del ciclo si las personas que no son estudiantes pueden coger el tiket y me dice "generalmente no"
-¿y las pesonas mayores?
- Han pagado su entrada.
- Am.
- ¿Has pagado?
- No. :)
- ¿Eres estudiante?
- No. :) ¡Buenas noches!

Supongo que deberé terminar con esté capítulo con un...

CONTINUARÁ POR DESGRACIA

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